10.8.18

Entre libros

Entre jugar, jugar, jugar, mantener la casa y cumplir con otras exigencias de la maternidad, por fin he encontrado un rato para retomar el blog, y también para la lectura. Llevaba tiempo que ni leer, ni asomarme por esta ventana, estoy ahora, no sé ni por cuánto tiempo ni cuándo regresaré. Lo que tengo claro es que cada vez más estoy en el momento presente, y que poco me queda para dedicar a aquello que no es importante, necesario o urgente. 

Hoy me apetece compartirles los títulos de algunos de los libros que he leído, en primer lugar les recomiendo la lectura de "El cerebro del niño", de Tina Payne y Daniel Siegel, aunque hay madres que me comentaron en su momento que les resultó una lectura pesada, para mí no lo ha sido en absoluto, es más, es de esos libros a tener en la biblioteca, para consultar o releerlo al completo, ahora bien, que lo que me encanta no es el enfoque que tiene sobre la educación, pues se lee entre líneas una figura autoritaria, poco centrada en el ritmo y necesidades emocionales de los niños/as, o eso me pareció a mí, lo que sí que me gustó fue su explicación sencilla, clara sobre el funcionamiento de nuestros cerebros, su desarrollo y el cómo poder actuar para fomentar un desarrollo inter-hemisférico armonioso, sano, pleno. 



Otro de los libros que me gustó fue el de Julio Basulto, "Se me hace bola", me parece una lectura agradable, sencilla, y también muy clara sobre las claves de la alimentación infantil, yo resumiría casi todo en "somos el ejemplo a seguir", lo que ven nuestros hijos e hijas, hacen, si hay comida basura en la mesa, comerán basura, si hay comida sana, comerán sano. Además de esta idea, transmite datos, opiniones y recomendaciones muy valiosas para quienes somos madres/padres o acompañamos en la infancia. 


Más, adentrándonos en el mundo de la educación activa recomiendo el libro de Katia Hueso, "Somos Naturaleza", me resultó interesante el recorrido histórico que realiza sobre la ecología y la educación ambiental, me ayudó a darme cuenta del lugar que ocupo entre los diferentes enfoques que podemos tomar en el trato con nosotros mismos y lo que nos rodea, y más allá de esa introducción teórica, me enriqueció con las innumerables referencias bibliográficas, las webgrafías, apuntes sobre arte y naturaleza, cine, etc. Lo que me llevo de su primera lectura es el cambio en mí respecto a cómo me percibo en este lugar que ocupo en el mundo, y la idea, que ya me rondaba pero no estaba integrada en mí, de que todo es naturaleza, y todos/as lo somos y por tanto calificar algo como externo a ello, es disociarnos de nuestra propia persona. 


Obviamente todo lo que escribo son valoraciones personales, pura subjetividad, por lo que entiendo que otras personas que se lean los mismos libros no encuentren en ellos lo que yo sí, pues, cada libro, cada experiencia, se comprende desde el ser individual que lee, experimenta, y aunque podamos compartir impresiones, seguro que navegando entre letras estos títulos a cada una/o les ofrece infinidad de posibilidades diferentes. Yo creo incluso, que de volver a leerlos en otro momento me enriquecería con cosas que en la primera lectura no fui capaz de retener, comprender, etc. 

Y más títulos, este último no lo he acabado de leer, aunque lo estoy deseando, se trata de "Inocencia Radical", de Elsa Punset. Me llegó por sorpresa, andaba buscando entre los estantes de la biblioteca un libro de Gabrielle Roth, del que ya les escribiré en otro momento, y de pronto, el título me atrapó, comencé a leerlo de inmediato y quedé enamorada de su contenido. He escuchado a Elsa Punset en diferentes momentos de mi vida y es sobre todo en esta última etapa en la que he resonado con su sabiduría. Este libro me está ayudando mucho a comprenderme mejor y a acercarme a mi hija, e incluso a las demás personas desde otro nivel, más sano, más humilde y comprensivo. 


14.3.18

Te tiene agotada

¡Tu hija te tiene agotada!

¡Vaya cara que llevas, seguro que tu hija te chupa la energía!

¡Tranquila, pronto empezará en el colegio y tendrás tiempo para ti!

¡Qué cansada se te ve, seguro que no te deja ni un minuto libre!, ¡ya queda menos para que la metas en la guardería!. 

¡Y no está en la guardería, tan grande!

Frases como las anteriores las llevo escuchando desde que nación mi hija, y sé, que no soy la única a quien se las dicen. ¿Te ha pasado?, ¿las has escuchado?, y tú, ¿qué respondes?. 

Yo suelo responder corporalmente, me reservo las palabras para mi hija, cuando lo hago, me dirijo a ella diciéndole la verdad; "estoy cansada porque no he dormido bien", "necesito parar un rato", "tú no me agotas mi amor, necesito un poco de ayuda...", etc. 

No, mi hija no me agota, me agotan las miradas juiciosas, me agotan las intromisiones en el cómo educo o dejo de educar a mi hija, me agotan las faltas de respeto sobre ella por el simple hecho de ser una niña, me agota tener que interponerme entre ella y otras personas para que no la besen ni la agarren cuando ella ya ha manifestado que no quiere ser besada, ni tocada, ni agarrada. 

Me agota la falta de apoyo a todos los niveles. 

Me agota la desconexión de la naturaleza, la falta de tierra para mancharnos, para jugar. 

Me agota que le digan a mi hija que ya es grande y tiene que estar en la guardería, que le digan que deje descansar a mamá. 

Me agota lo artificial, el foco en lo material, en lo productivo, me agota tener que dejar de ser yo para encajar y que mi hija encaje negándose a sí misma. Por suerte, en esto voy progresando y cada vez soy más yo, y menos lo que se espera de mí, aunque sí, vivimos en una sociedad, con unas normas... y unos límites que sí, mejor en ciertos aspectos adaptarse, porque quien se adapta, es quien mejor vivirá, ahora bien, mejor escoger a lo que se quiere una adaptar. 

Mi hija no me agota, me agota la falta de humanidad, la falta de tribu, el apoyo real. 

Mi hija me enseña, me alienta a seguir adelante, me muestra otras formas de ver, de ser, me permito crecer a su lado. 

Mi hija me regala cada mañana su mirada, su amor, su inocencia, su creatividad, y la curiosidad, las ganas de experimentar el mundo. 

Mi hija me da energías y mirándola me inunda el valor, el coraje para soltar lo viejo, lo aprendido y atreverme a vivir lo desconocido, o incluso lo negado, lo que antes no me permitía sentir, hacer, vivir. 

Su sola presencia es fuente de motivación, hago por aprender, por hacer lo necesario para conocer sus procesos, sus ritmos y acompañarla desde el amor incondicional, desde el respeto absoluto de su ser. 

Mi hija me ama, y yo la amo, y con ella cada error es una nueva oportunidad para ser mejor. 

Y a ti, ¿te agota tu hija/o?


21.2.18

Esenciales

Hay autoras que se me antojan esenciales para tomar conciencia sobre una misma, entre ellas destaco a Laura Gutman, a Yvonne Laborda y por último y no menos relevante, a Melina Bronfman, todas abarcan el vasto campo de la maternidad, cada una desde su ser, desde su experiencia y enriquecido por su amplia formación y desarrollo profesional. Y, aunque su foco está en la mamá o en la díada mamá bebé, lo que hasta el momento he leído y/o escuchado de ellas, habría de ser leído y escuchado por la sociedad general, no sólo por las madres, los padres y por quienes profesionalmente nos dedicamos a la educación/crianza, son fundamentales porque tocan los aspectos esenciales del ser, y facilitan el darse cuenta de qué estamos haciendo con nuestra vida, qué hacemos con los demás...

http://www.lauragutman.com.ar











http://yvonnelaborda.com












http://materpater.com.ar

5.2.18

Palabras

Hace más de diez años deambulaba por las calles de Arrecife con mi amiga Dafne, éramos dos locas adolescentes deseosas de evadirnos de la realidad de la manera más sana que muchos ni pueden imaginar, lo nuestro era bailar y reír, y entre risas y bailes caían algunas copas, pero poco era lo que hacía el alcohol en nuestras mentes ya embriagadas por la dureza que nos rodeaba. 

Algo que nos ayudaba a trascender nuestra realidad cotidiana y seguir adelante era conocer gente nueva, nos divertía hablar con todo el mundo y lanzarnos a cualquier aventura que se nos propusiera, juntas, siempre juntas. 

Aquel fin de año, tras una cena casi surrealista en casa de unos amigos de mi madre decidimos celebrar lo que quedaba de año a nuestra manera, salimos a la calle, y pulgar en alto llegamos a la capital conejera. Callejeando y entre risas dimos con unas peninsulares algo despistadas, habían celebrado la partida del año con una hora de antelación y buscaban dónde despedir el año canario ... Arrecife estaba desierta, aún quedaba una hora para que las discotecas se inundaran con el gentío. 

De aquel encuentro repentino surgió el cariño hacia aquellas tres mujeres, tres hermosas almas, madre e hijas, que nos acompañaron hasta mi casa para escuchar las campanadas. De aquella noche no recuerdo mucho más, porque después de las risas y las campanadas hizo presencia el alcohol, bendita adolescencia, y digo bendita porque siempre nos creí bendecidas a Dafne y a mí por alguna mano protectora, de esas que no se ven pero que se sabe que están. 

Lo lindo de la noche, lo mágico, fueron aquellas tres mujeres que aparecieron de la nada y reorientaron nuestra aventura hacia algo más sano y seguro, pararon un poco nuestros pies sin saberlo y nos dieron la compañía que nuestros corazones anhelaban, creo que por eso siempre he sentido agradecimiento, porque eramos tan inconscientes que cualquier cosa nos podía haber pasado, no esa noche, sino cualquiera de las noches en las que nos lanzábamos a la aventura del mal vino y el auto-stop. Vivimos nuestra vida como nos apeteció, sí, pero no hay que negar que nos salvamos de muchas, por estar juntas en todo momento, y porque algo superior a nosotras nos guiaba de algún modo, y se dieron las sincronías necesarias para siempre salir airosas. 

Y escribo todo esto, para presentar a una de aquellas tres mujeres, que de alguna manera ha estado presente a lo largo de los años, cada Navidad, cada Noche Vieja, con los mensajes típicos de las fechas, y en algún que otro momento compartiendo otras experiencias.  Recuerdo que la primera vez que vi nevar fue estando a su lado, en Madrid, y que de no ser por ella habría pensado que lo que caía sobre mis hombros eran trocitos de papel... así me pareció la nieve aquella primera vez. 

Lucía Álvarez, actriz, creadora, una mujer que desde la distancia deja notar su fuerza, su perseverancia y su pasión. 

A continuación les dejo unas palabras; como le comentaba esta mañana, palabras necesarias de ser pronunciadas, y también escuchadas. Creo que al mundo le falta que todas nos atrevamos a pronunciar ciertas verdades, y que dejemos de tapar, de sepultar lo que nos apasiona, que soltemos amarras y nos lancemos a la expresión de nuestro ser, ya sea a través de las palabras de otros o de las nuestras propias, pero que nos expresemos, sin más.



Reflexionaba; como un encuentro fortuito... puede cambiar el rumbo de unas vidas...

Amazona

Hace tiempo que no logro escribir una publicación completa, a veces siento que la maternidad me tiene absorbida, luego reflexiono y me recuerdo a mí misma que no es cuestión de la maternidad, sino más bien del contexto social, de la cultura a la que pertenezco... y de otras tantas cosas que afectan a la maternidad, a la vida, pero que no se bien por qué lo negamos y reducimos todo a culpar a la maternidad.

Ayer vi una película que me aportó luz, claridad, y también esperanzas, confianza en mi sentir, en mi hacer... despertó en mí sentimientos dormidos. Les comparto el enlace Película online Amazona, pueden verla pinchando sobre él.

En la película se relata la historia de una madre que toma decisiones radicales en su vida, decisiones que afectan a sus hijas e hijos de manera determinante. La hija menor es quien realiza la película, quien va en busca de la madre y le pregunta por aquello que hizo, y por sus motivos. Me gustó sentir el amor que esa hija profesaba a su madre, me gustó la claridad con la que planteaba sus dudas, me enamoró el cariño con el que trató su historia, y admiré la capacidad de no juzgar, y sí cuestionar. La honestidad de sus palabras y la sencillez de su lenguaje.

No profundizo en la historia porque creo que es digna de ser vista, y merecedora de entregarnos a los sentimientos que despierte en nosotras/os.


6.11.17

Julia Cameron



El Camino del Artista, obra de Julia Cameron, fue uno de esos libros que marcó un antes y un después en mi vida, me costó encontrarlo impreso, recorrí librerías de diferentes ciudades y no aparecía, hasta que una causalidad hizo que cayera en mis manos, así que dejé de leerlo en inglés a través del ordenador y pasé a tenerlo en mis manos en castellano. 

Años más tarde me enteré de que había un Camino del Artista para padres, una guía para conectar con nuestra creatividad a la par que mostramos el camino para desarrollar la de nuestros hijos/as, y esta vez fue sencillo, llegó a mis manos en el momento adecuado de nuevo, cuando andaba necesitada de un compañero de viaje silencioso, algo que me ayudase a estar conmigo misma sin necesidad de hacer grandes gastos, ni salir de mi casa. Y aquí lo tengo, a mi vera, ayudándome a tomar conciencia sobre mi misma, mis bloqueos, mi fuente de energía, ... guiándome a través de sencillos ejercicios a estar presente y a crear mi día a día desde el corazón.

Y como no, lo recomiendo, RECOMIENDO, con letras mayúsculas, tanto el primero, como el segundo, ambos libros son herramientas muy útiles en la vida de cualquier persona que desee vivir más su propio camino, crearlo, amarlo. 


4.11.17

Maternando

Se acercan los dos años y medio, a eso le sumo nueve meses de embarazo, es mucho tiempo, o poco, según se mire; para mí, lo suficiente para afirmar que la maternidad es una oportunidad de cambio radical, de re-conexión con la esencia de una misma. Suficiente para ver que de una depende la vida, la propia y la ajena, la de ese ser en paz que ha venido a alumbrarnos con su luz y a poner con ello en evidencia lo que antes en nosotras era "la sombra", lo que ocultábamos consciente o inconscientemente en la oscuridad de nuestro ser, lo inacabado, lo no aceptado, lo negado... y también, como no, luz sobre nuestros dones, nuestras pasiones, nuestros anhelos escondidos. 

Maternidad, o maternidades, cada ser la vive a su manera, con sus propios condicionantes internos y externos, superando los retos o dejándose aplastar por las circunstancias. Tomando las riendas de su vida o abandonándose a la inercia. Tomando decisiones conscientes o inconscientes, o quizás dejando que sean otras personas (instituciones...la sociedad), quien marque su camino. 

Hay quien lo vive como una lucha, personal o social, quien ve ser madre como un encarcelamiento voluntario a cadena perpetua, otras lo viven como una bendición. Yo, yo lo vivo como una oportunidad de crecer, de sanar heridas, de expansión, de ser yo misma, de entrega, de aprender haciendo, de crecimiento constante, de desaprendizaje. 

Cada una de mis elecciones anteriores me ha llevado al lugar en el que me encuentro ahora, el camino no ha sido sencillo, más bien ha sido duro, porque mi hija llegó en el momento necesario para darme cuenta de que todo lo que yo había sido, lo que había hecho... y lo que había dejado de hacer, me llevaba contra los muros, a tropezar una y otra vez contra las mismas piedras. 

Y en esas ando, viajando hacia adentro, mis adentros, acompañada por un bello ser que me recuerda que el momento es AHORA, que mis maneras de hacer eran del pasado y que poco servían para el futuro. Y aquí, ahora, soy, estoy, aprendo y desaprendo. 



EDUSO 2025

Para aquellas personas que tengan interés, les falte tiempo o les sobre desmotivación para leerse ciertos temas, les dejo las grabaciones ...