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10.1.14

Foto 4: Caminar

Navarra, 2013

Caminar, siempre caminar
caminando despertar, 
caminando haciendo camino
haciendo camino al andar

Caminando y descubriendo
sin mirar atrás caminar

Andar, andar, andar
andar sin prisas
andar deprisa
andar pausado
sin más, andar

Navarra, 2013

Caminar en lo que cotidiano
caminar lo desconocido
aventurarse a caminar

Eº de Veracruz, México. 2010

Descubrir nuevos caminos
San Juan del Río, México. 2010

Dejar un camino atrás

Tenerife, 2012

Caminar creciendo 
creciendo andando 
Caminar, tan solo caminar


28.12.13

Foto 3: La enseñanza del Desierto


Esta tortuga simboliza uno de mis mayores aprendizajes, fueron necesarios 3 años para darme cuenta de que la respuesta a mis plegarias estaban hechas incluso antes de que yo orara. 

"¡Despacio, despacio!"- me gritaba la Hamada Argelina- ¡Cálmate, ve despacio!.

No hice caso, y es ahora que aquello vivido toma forma y significado. Me he dado cuenta de que todas esas aventuras que corrí entre los 15 y los 27 años fueron portadoras de grandes enseñanzas, profundos aprendizajes que no quise escuchar en su día y que ahora que he parado, me van llegando, poco a poco en ocasiones, aceleradamente las menos de las veces. 

Despacio se hace un buen puchero. 

Tenía prisa por vivir, creía que en cualquier momento podría desaparecer la oportunidad y en lugar de disfrutar lo presente me apuraba por acabar lo que tenía entre manos para ir en busca de otras aventuras. 

Todo para antes de ayer, me decía incansablemente mi madre. 

¡Disfruta, disfruta, se te va a ir la vida y aún no has aprendido a disfrutar!

Es esta tortuga la que ahora marca el paso. En Tindouf aprendí muchísimo, me costó asimilar tanta información y tantas experiencias, poco a poco he ido desmadejando el ovillo de vivencias, emociones, ideas... que tomaron forma en el desierto. 

Recuerdo lo vivido y me dejo embriagar por esos colores y olores que regresan a mi mente. Fue lo que fue, y comprendo que de volver sería totalmente distinto. 

Ya no soy aquella joven rebelde de 24 años, enfadada con el Mundo por la injusticia y declarada en guerra contra toda aquella persona que osase cuestionar mi valentía. Ya no tengo nada que demosrtar a nadie, ni tan siquiera a mí misma. 

Ahora se que valgo, que soy fuerte, que tengo valor, voluntad y ganas, muchas ganas de seguir viviendo y disfrutando de esta vida. 

Ir despacio me permite Vivir, disfrutar, aprender. La velocidad es lo que hacía que una y otra vez fracasase en mis intentos. Aún caigo mentalmente en la vorágine impuesta, externa, ajena, pero sigo en mi intento de andar despacio, respirar con calma y escuchar con total dedicación, para así, de verdad, Vivir, aprender lentamente con interés, sin prisas. 

Foto 2: Antonio Padrón

Jardín de la Casa Museo Antonio Padrón, Gáldar. Islas Canarias. 2013

En cada pueblo, ciudad, llanura; lugar al fin y al cabo, podemos encontrar un rincón que nos de paz, que nos inspire, que mágicamente nos devuelva a nuestro centro.

El jardín de la Casa Museo Antonio Padrón, de la localidad de Gáldar, al norte de Gran Canaria (Islas Canarias), es un de esos lugares que a mí, especialmente me aporta belleza, alegría y sosiego.

La variedad de plantas y flores, siempre verdes, llenas de vitalidad y desbordantes de belleza, así como el sonido de la pequeña fuente central de dicho espacio me embelesan. Es un rincón para estar en silencio, no  caben en él los ruidos mentales, sólo tienen cabida pensamientos inspiradores y melodías internas que lleven al gozo. Todo lo demás desaparece al tocar la suela de nuestros zapatos el suelo empedrado del recinto. Es pequeño físicamente, pero infinito el potencial inspirador que contiene.

Plataneras, palmeras, bambú y otras tantas plantas. Gatas y gatos merodean siempre el jardín y el patio. Es un rinconcito que en ocasiones parece desierto, pero que reboza vida. Cientos de visitas mensuales dan fe de ello.

La obra del Pintor galdense es además maravillosa, a mí personalmente me impresiona, contiene cada una de sus pinturas y otras obras,  parte importante de nuestra historia e idiosincracia. Además puedes observar sus cuadros y no ver nada relacionado con el ahora; puedes cerrar los ojos y recordar aquella visita al campo, a la zona de pescadores, el paseo por el mercado, la señora de las sardinas, el estelero que curó te curó una torcedura, o el remedio casero de la tía, al  abrir los párpados encontrarás en el presente las reminiscencias del pasado, y comprenderás entonces que Antonio Padrón también pintó sobre el presente, lo que para él supuso el futuro. Expresionista, plasmó la vida, las costumbres de su pueblo. Indigenista, por resaltar los valores pictóricos del arte autóctono, empleando para ello una variada gama de ocres y rojos, tonos cálidos que unen los cuadros con la tierra en la que fueron pintados.

Cada vez que estoy en mi pueblo natal hago una visita semanal como mínimo al recinto, es uno de esos lugares que estando en el extranjero se extrañan, da magua recrear las sensaciones experimentadas en sus jardines, o recordar las diferentes ocasiones y personas con las que he visitado el espacio.

Cada una de mis amistades foráneas, gentes venidas de Alemania, Estonia, América Latina, Eslovaquia, Francia, y un largo etcétera, ha ido conmigo a  la Casa Museo y se ha deleitado con la magia de su jardín y el contenido de sus cuadros. Se han acercado un poquito más a la comprensión de aquello que es Canarias.


*** Pueden encontrar más información sobre Antonio Padrón en la web de su Casa Museo (pincha sobre el siguiente enlace) Casa Museo Antonio Padrón

26.12.13

Foto 1: Melodías callejeras

En la actualidad resido en Madrid, una ciudad europea, capital de un "reino de vergüenzas".... Ciudad en la que se selecciona por agentes inexpertos quiénes han de tocar o no en sus calles, ciudad gobernada por agentes ajenos a los habitantes que dicho territorio contiene. En ocasiones se me antoja denominar a estos sujetos impresentables "extraterrestres", pues desde luego han demostrado no tener ni idea de las necesidades y carencias de la población, y mucho menos de cómo ejercer como buenas o buenos gobernantes. Seres que nos gobiernan en la distancia, sin tan siquiera querer saber qué es lo que verdaderamente pasa en la calle, en la casa de cada vecino/a.


Una de las mayores gratificaciones que he encontrado a lo largo de mi vida, en cada una de las localidades que he visitado ha sido la melodía de fondo, la banda sonora del lugar. Dicha banda sonora ha estado compuesta por las conversaciones entabladas, por los sonidos característicos del lugar, los cuchicheos de la población y, por el toque de fondo de aquellos músicos y músicas que reinaban las calles, quienes desde diversos rincones amenizaban mis paseos.

¿Cómo negar a la población aquellos medios que la sustentan?, porque la música y todas las otras actividades artísticas callejeras, dan un toque personal a los lugares, les bañan en la fragancia y de la constancia que el/la artista lleva consigo, transmite no sólo sonidos o imágenes (de quienes pintan, fotografían, caricaturan...) sino que además reflejan la salud del lugar.



Sustenta el arte callejero a quienes ganan dinero con su ejecución, pero también a quienes nos embriagamos en melodías diversas, a quienes la letra, la fuerza o la calma de cada tema proporciona un instante de silencio en su mente, a quienes no encuentran sentido a sus vidas y se entregan al completo al instrumento o la voz del otro y sonríen, se sonríen porque han podido descansar del ruido externo y se han abierto a escuchar el regalo de aquella persona extraña que apaciblemente o no crea y recrea cada nota para nosotras.




25.12.13

Revisando viejas fotografías

Bratislava, Eslovaquia 2011
 
Estoy aprovechando estos días de inusitada calma para revisar algunas de las imágenes que he tomado en los últimos años. Hace unas semanas comencé a estudiar fotografía en la Escuela Popular de Fotografía del CSA La Enredadera. Mientras visualizábamos futuros reportajes y comentábamos la importancia de captar aquello que pasa en nuestro cotidiano, para con posterioridad transmitir la realidad desde nuestra visión, nuestra perspectiva, y con ello contribuir a la proliferación de medios alternativos de difusión, de conocimiento o tan solo acercamiento a la realidad; por mi mente, en esos mismos momentos, pasaban cientos de imágenes, todas ellas relacionadas con experiencias propias, con viajes, encuentros, acciones sociales, políticas... 



Fue durante esas primeras clases en la Escuela, que encontré valor a lo que he ido captando con mi pequeña cámara a lo largo de los años, antes, tan sólo me parecían meros recuerdos. Caí pues, que tras cada uno de esos instantes congelados hay una historia, comprendí que independientemente de la calidad, del formato, del cumplimiento o no de la técnica adecuada, mis fotos también tienen un valor, para mí incluso un valor incalculable pues he recogido momentos y personas valiosísimos.

Recuerdo por ejemplo  a una señora, "La Abuela nahualt", del interior de la Sierra de Zongolica, que nunca había salido de aquel territorio según me contó su nieta, no entendía un carajo de castellano y por supuesto, no lo hablaba. Señora con la que tuve el honor de compartir el fuego y quien en un momento de intimidad, se paró  (levantó) ante mí, y me habló en aquella lengua desconocida e incomprensible para mis sentidos. Jamás supe qué me dijo, pues nadie había en aquella cocina de madera en medio de la colina, que pudiera si quiera traducirme aquellas palabras que a mí me parecieron una revelación imposible de descifrar. Pero el encuentro fue maravilloso a pesar de no comprender. 

Abuela Nahualt, Sierra de Zongolica (México 2010)

Ha habido innumerables momentos que se recogen tan solo en mi mente, y que incluso a veces me planteo plasmar en un lienzo para poder trasmitir aquellas vivencias que seguro serían significativas para otras personas. La pintura, la fotografía, el arte en sí, para mí es un puente, un nexo entre personas y realidades distantes, el modo de entrar en contacto con experiencias que serían totalmente ajenas, desconocidas para la mayoría de personas.

A través de los cuadros y fotos de Frida Kahlo conocí el dolor y la fuerza de voluntad, mediante los cuadros de Gaugin conocí los rasgos exóticos de mujeres lejanas y formas de vida dispares; los retratos del Greco me trasladaron a su estudio y enseñaron parte de su vida. Reyes, reinas, heroínas, prostitutas, musas, ... a través de la fotografía, de los cuadros he ido conociendo el Mundo al que pertenezco y gracias a éstos medios he cuestionado los valores adquiridos y sigo desarprendiendo continuamente. 

Wilaya del Aaiún, Tindouf 2009

Acercarme a otras formas a través del arte abre en mi mente infinitas posibilidades, pues me recuerda que  el Ser se puede manifestar de muchas maneras, y que lo que perciben mis ojos en la rutina de barrio es diferente a lo que perciben los ojos de mis vecinos y vecinas, porque cada cual anda a una velocidad, con una actitud y un interés diferente por aquello con lo que tropieza, por esto y otras muchas otras razones, considero el Arte (foto, video, música, pintura....) un modo de abrir las mentes y los corazones, una manera de transformar a la población aportándole modelos, experiencias y situaciones diferentes a las conocidas. Aportan variedad y ello supone enriquecimiento y además, la posibilidad de elegir entre un mayor espectro así como la oportunidad de cuestionar, crear, destruir y volver a construir nuestros propios patrones de pensamiento/acción.


EDUSO 2025

Para aquellas personas que tengan interés, les falte tiempo o les sobre desmotivación para leerse ciertos temas, les dejo las grabaciones ...